¿Por qué mi aspiradora no funciona?

Las aspiradoras se encargan de mantener nuestros suelos limpios y libres de polvo, por lo que es fácil detectar cuándo han dejado de funcionar como solían hacerlo. Dada la cantidad de trabajo a la que las sometemos, son propensas a sufrir alguna avería ocasional, pero la mayoría de los problemas son fáciles de solucionar.

Al igual que tu vehículo no funcionará si sus componentes no están en perfecto estado, lo mismo ocurre con tu aspiradora. Las fugas en la manguera provocarán una evidente falta de succión y una correa rota impedirá que el cepillo funcione correctamente, dejando la suciedad, el pelo y los residuos incrustados en tus alfombras y moquetas.

Con el tiempo, todas las aspiradoras muestran signos de desgaste y pueden necesitar ser reparadas o sustituidas. A continuación te mostramos las averías más comunes y cómo resolverlas por ti mismo.

¿Por qué mi aspiradora no aspira?

¿Sientes que tu aspiradora no aspira correctamente la suciedad? Es un problema común, pero que suele ser sencillo de solucionar. A continuación te mostramos las principales causas de dicho problema y cómo puedes solucionarlo tú mismo.

La bolsa de la aspiradora está llena: Si tu aspiradora pierde succión, lo primero que debes comprobar es si la bolsa está llena. Si lo está, la solución es fácil: simplemente sustituye la bolsa.

El depósito de la aspiradora está lleno: Al igual que con las aspiradoras con bolsa, un depósito lleno de polvo puede afectar a la succión del aparato. Y, una vez más, la solución es fácil: simplemente vacía el depósito.

Los filtros de la aspiradora están sucios: Los filtros sucios u obstruidos también pueden causar una pérdida de succión. Mezcla una solución de bicarbonato de sodio y agua para limpiar los filtros. Si esto no funciona, será necesario reemplazarlos.

Existen obstrucciones en la aspiradora: Las obstrucciones en los tubos de la aspiradora pueden provocar una pérdida de succión. Apaga la aspiradora, desenchúfala y comprueba que los tubos no estén obstruidos. También debes comprobar que no hay nada en la zona de los rodillos del cepillo. Si los rodillos del cepillo están dañados, es posible que haya que cambiarlos.

Existen agujeros o arañazos en la manguera de la aspiradora: Los agujeros o arañazos en la manguera de tu aspiradora pueden reducir considerablemente la succión. Si este es el caso, la manguera puede necesitar ser reemplazada. En el caso de las aspiradoras de trineo, también debes comprobar que la conexión entre la manguera y la unidad base no esté suelta.

Una revisión a tiempo de tu aspiradora evitará la mayoría de incidencias

¿Por qué mi aspiradora no se enciende?

Una aspiradora que no se enciende o no se mantiene encendida es un problema francamente habitual, pero con un poco de asesoramiento experto, suele ser fácil de solucionar. Estos consejos te ayudarán a hacer que tu aspiradora vuelva a funcionar correctamente.

Comprueba la alimentación: Puede parecer sencillo, pero la falta de corriente suele ser la principal causa de que una aspiradora no funcione. Comprueba que la aspiradora está conectada a una toma de corriente que funciona y que los fusibles y disyuntores estén en perfecto estado.

Verifica que no se trate de un corte térmico activado: La siguiente causa más probable es un corte térmico activado debido a una obstrucción. Comprueba si hay obstrucciones en la manguera y los filtros, y elimina cualquier obstrucción que encuentres. También tendrás que dejar la máquina apagada durante el tiempo de enfriamiento recomendado, que estará indicado en la guía de usuario.

Comprueba que la bolsa no esté llena: En algunos casos, una bolsa de aspiradora llena impide que el aparato se encienda. Para solucionar el problema, simplemente sustituye la bolsa.

Verifica que el cable de la aspiradora no esté dañado: En primer lugar, comprueba que el cable está bien conectado a la aspiradora (de nuevo, esto es sorprendentemente fácil de pasar por alto) y que no hay grietas en la goma. Si el cable está dañado, habrá que repararlo o sustituirlo inmediatamente.

Revisa que el interruptor de encendido y apagado no esté dañado: El interruptor de encendido y apagado puede romperse con el tiempo y necesitar ser reemplazado. Es posible que el aparato no esté haciendo contacto, y por ello no se enciende.

Verifica el estado del motor: Si el motor está dañado, la aspiradora ni siquiera arrancará. Recuerda que un motor dañado suele estar causado por otro problema, como la obstrucción de los filtros o el uso excesivo de la misma bolsa de aspiradora. Por lo tanto, cuando sustituyas el motor recuerda comprobar que no hay un problema subyacente que haya provocado el fallo del motor.

¿Por qué mi aspiradora se sobrecalienta?

¿Crees que tu aspiradora alcanza temperaturas superiores a lo que debería? No te preocupes, es algo frecuente y tiene fácil solución. A continuación te mostramos las principales causas por las que esto sucede.

La aspiradora está demasiado sucia: Si tu aspiradora lo permite, límpiala con agua jabonosa, asegurándote de que esté completamente seca antes de volver a utilizarla. Para eliminar los malos olores, puedes utilizar bicarbonato de sodio. Evitará que la aspiradora desprenda olores desagradables. Para ello, espolvorea dos cucharadas en el suelo y aspíralo con el aspirador. Deberás repetir este procedimiento cada vez que cambies la bolsa o vacíes el depósito.

El tubo de extensión o la manguera están obstruidos: El tubo de extensión de acero inoxidable y la manguera flexible de plástico de tu aspiradora se encajan entre sí o bien tienen un diseño moldeado. Debido a que el tubo tiene una sección curva y la manguera es flexible, a veces pueden quedar atascados en su interior papeles y otros residuos. Si esto ocurre, la aspiradora tendrá dificultades para producir succión y el motor no podrá evacuar el aire correctamente. Esto hará que produzca un desagradable olor a aire caliente, similar al de un secador de pelo. Intenta desalojar el objeto utilizando una percha metálica desenrollada o un trozo de cable rígido.

La bolsa está llena: La bolsa recoge todo el polvo acumulado y otros residuos que el aspirador aspira del suelo. Evita esperar a que esté a punto de reventar antes de cambiarla. Si dejas que se llene demasiado, el aire ya no podrá circular a través de ella, lo que obligará al motor a trabajar demasiado, haciendo que tu aparato se sobrecaliente y produzca olor a quemado.

Los filtros están obstruidos: Con el tiempo, el polvo puede acabar abriéndose paso a través de las distintas etapas del sistema de filtrado de la aspiradora, provocando la acumulación de depósitos por todas partes en el interior del aparato. Al combinarse con la humedad del aire, puede formar grumos que se van haciendo cada vez más gruesos. Éstos se introducirán en todas las partes de la aspiradora y obstruirán los filtros, impidiendo que funcionen correctamente. Esto también repercutirá en la capacidad de refrigeración del motor, haciendo que funcione de forma menos eficiente y posiblemente haciendo que se sobrecaliente y produzca olor a quemado. Cambia los filtros de tu aspiradora tan a menudo como puedas. Esto mantendrá el motor del aparato en buenas condiciones.

El motor se está cortocircuitando: Debido a la exposición al calor, las partes aislantes del motor pueden calentarse demasiado y deteriorarse, provocando un cortocircuito, que incluso podría ser lo suficientemente grave como para hacer saltar el disyuntor. Si esto ocurre, una o más partes del motor (como el rotor o el colector) podrían dañarse o fallar por completo. Este problema es fácil de detectar, ya que el aspirador empezará a desprender rápidamente olor a plástico quemado, acompañado de humo. Ante esta situación, te recomendamos que acudas urgentemente al servicio técnico de la marca para su reemplazo.

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